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sábado, 25 de julio de 2026

Byung‑Chul Han - Vida contemplativa. Elogio de la inactividad

Byung‑Chul Han - Vida contemplativa. Elogio de la inactividad (título original en alemán: Vita contemplativa. Oder von der Untätigkeit), 2022
 

Esta frase condensa una de las ideas clave del filósofo coreano-alemán: hemos pasado de una sociedad en la que éramos explotados desde fuera (por jefes o normas) a una en la que nos explotamos a nosotros mismos desde dentro, convencidos de que es una elección personal.
Pero ojo: que la explotación sea voluntaria no significa que sea gratuita. Han acierta al describir el mecanismo psicológico (la culpa, la autoexigencia, la sensación de libertad), pero la crítica no puede quedarse ahí.
Porque el beneficio material de esa autoexplotación sigue yendo a parar a las corporaciones. El capitalismo neoliberal logró la jugada maestra: externalizar el costo del control y la presión sobre el propio trabajador, mientras se queda con la plusvalía. Nosotros ponemos el esfuerzo, la ansiedad y el tiempo extra "voluntario"; y ellos se llevan las verdaderas ganancias. Cuando no les servimos más somos reemplazados.
La autoexplotación es el nuevo látigo invisible, pero la cadena sigue atada a la caja registradora de siempre. Han describe el síntoma con brillantez; pero la estructura de poder sigue allí.

Emil Cioran

"Después de ciertas experiencias deberíamos cambiar de nombre, puesto que ya no somos el mismo".
Emil Cioran  - Del inconveniente de haber nacido

¿Y si la verdadera libertad consistiera en alejarnos de nosotros mismos? Emil Cioran respondió a esa incómoda pregunta con una idea tan sencilla como perturbadora: solo somos libres cuando dejamos de identificarnos por completo con la imagen que hemos construido de nosotros. En una época obsesionada con la autenticidad y la autoafirmación, su pensamiento propone el camino inverso: desconfiar del ego, mirar la propia vida con distancia y aceptar que toda identidad es provisional. Para el filósofo rumano, el yo puede convertirse en una cárcel hecha de certezas, expectativas y recuerdos. La libertad no consiste entonces en reafirmarse, sino en aprender a desprenderse. Esa lucidez tiene un precio: despojarse de las ilusiones que sostienen nuestra biografía. Sin embargo, también ofrece una inesperada serenidad. Quizá solo cuando dejamos de tomarnos como una verdad definitiva descubrimos que la existencia es más amplia que el personaje que creemos ser.


"La civilización nos enseña cómo apoderarnos de las cosas, cuando debería iniciarnos en el arte de despojarnos de ellas, pues no hay libertad ni "verdadera vida" si no se aprende a renunciar. Me apodero de un objeto, me considero su dueño, y, de hecho, sólo soy su esclavo, como también soy esclavo del instrumento que fabrico y manejo. No hay nueva adquisición que no signifique una cadena más, ni hay factor de poder que no sea causante de debilidad. Hasta nuestros dones contribuyen a encadenarnos; el espíritu que se eleva por encima de los demás es menos libre: confinado en sus facultades y en sus ambiciones, prisionero de sus talentos, los cultiva a sus expensas, los hace valer a costa de su salvación. Nadie se libera si se obliga a ser alguien o algo".
Emil Cioran  - La caída en el tiempo

viernes, 17 de julio de 2026

Francisco Brines

"¿En qué oscuro rincón del tiempo que ya ha muerto
viven aún,
ardiendo, aquellos muslos?
Le dan luz todavía
a estos ojos tan viejos y engañados,
que ahora vuelven a ser el milagro que fueron:
deseo de una carne, y la alegría
de lo que no se niega.
La vida es el naufragio de una obstinada imagen
que ya nunca sabremos si existió,
pues sólo pertenece a un lugar extinguido".
Francisco Brines | La piedad del tiempo

Francisco Brines ocupa un lugar esencial en la poesía española contemporánea por haber convertido el paso del tiempo en el eje de una obra profundamente reflexiva e intimista. Integrante de la Generación del 50, su escritura se apartó de la poesía social dominante para explorar cuestiones universales como la memoria, la fugacidad de la vida, el deseo y la conciencia de la pérdida. En sus versos, la experiencia personal se transforma en una meditación serena sobre la condición humana.
Influido por la sensibilidad poética de Luis Cernuda, Brines desarrolló un lenguaje elegante, transparente y de gran intensidad emocional, donde el recuerdo de la infancia, la plenitud de la juventud y la aceptación de la vejez dialogan constantemente. Obras como El otoño de las rosas, considerada una de las cimas de la poesía española del siglo XX, reflejan esa búsqueda de belleza frente al inevitable transcurrir del tiempo, convirtiendo la memoria en un espacio de resistencia y revelación.
Su trayectoria fue reconocida con algunos de los galardones más importantes de las letras hispánicas, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes. El legado de Francisco Brines permanece como una invitación a contemplar la existencia con lucidez, sensibilidad y una profunda confianza en el poder perdurable de la poesía.

The Work of Happiness - May Sarton

The Work of Happiness

I thought of happiness, how it is woven
Out of the silence in the empty house each day
And how it is not sudden and it is not given
But is creation itself like the growth of a tree.
No one has seen it happen, but inside the bark
Another circle is growing in the expanding ring.
No one has heard the root go deeper in the dark,
But the tree is lifted by this inward work
And its plumes shine, and its leaves are glittering.

So happiness is woven out of the peace of hours
And strikes its roots deep in the house alone:
The old chest in the corner, cool waxed floors,
White curtains softly and continually blown
As the free air moves quietly about the room;
A shelf of books, a table, and the white-washed wall—
These are the dear familiar gods of home,
And here the work of faith can best be done,
The growing tree is green and musical.

For what is happiness but growth in peace,
The timeless sense of time when furniture
Has stood a life's span in a single place,
And as the air moves, so the old dreams stir
The shining leaves of present happiness?
No one has heard thought or listened to a mind,
But where people have lived in inwardness
The air is charged with blessing and does bless;
Windows look out on mountains and the walls are kind.

 

 

EL TRABAJO DE LA FELICIDAD
Pensé en la felicidad, en cómo se teje a diario
con el silencio de la casa vacía
y en que no es súbita ni gratuita
sino una creación, como el crecimiento de un árbol.
Nadie lo ve, pero detrás de la corteza
crece otro círculo en anillos que se expanden.
Nadie oyó a la raíz cavar más hondo en lo oscuro,
pero por ese trabajo hacia adentro el árbol se eleva
y sus penachos brillan, y sus hojas destellan.
Así, la felicidad se teje con la paz de las horas
y hunde sus raíces en lo profundo de la casa sola:
en el rincón, el busto antiguo; los frescos pisos encerados,
blancas cortinas que ondulan suave y continuamente
cuando libre se mueve el viento silencioso por el cuarto;
una biblioteca, una mesa y la pared blanqueada—
esos son los dioses de la casa, queridos y familiares,
aquí el trabajo de la fe puede hacerse mejor
y el árbol que crece es musical y verde.
Porque ¿qué es la felicidad sino crecer en paz,
el sentido atemporal del tiempo cuando los muebles
pasaron toda una vida en el mismo lugar
y los viejos sueños, así como el viento al moverse, agitan
las hojas de la felicidad presente?
Nadie ha oído una mente ni escuchado un pensamiento
pero donde alguien vivió en introspección
el aire queda cargado de bendiciones, y bendice;
las ventanas miran a las montañas y las paredes son amables.
(Traducción: Sandra Toro)
— May Sarton


Falleció en York, Estados Unidos, el 16 de julio de 1995
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a May Sarton (1912–1995), seudónimo de Eleanore Marie Sarton, escritora estadounidense de origen belga. Está considerada una de las grandes figuras de la literatura de su país e incluso, por su influencia, se le ha llamado una “poeta de poetas”. Buena muestra de su estilo es este poema, donde propone una idea: la felicidad no es un golpe de suerte ni un instante de euforia, sino una obra lenta que se construye día a día. Aprovechamos para reivindicar a esta original autora, pese a que no sea fácil encontrar sus poemas traducidos al español. Sus novelas, en cambio, sí pueden leerse en nuestra lengua.

Mad Girl's Love Song - Sylvia Plath

Mad Girl's Love Song
I shut my eyes and all the world drops dead;
I lift my lids and all is born again.
(I think I made you up inside my head.)

The stars go waltzing out in blue and red,
And arbitrary blackness gallops in:
I shut my eyes and all the world drops dead.

I dreamed that you bewitched me into bed
And sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)

God topples from the sky, hell's fires fade:
Exit seraphim and Satan's men:
I shut my eyes and all the world drops dead.

I fancied you'd return the way you said,
But I grow old and I forget your name.
(I think I made you up inside my head.)

I should have loved a thunderbird instead;
At least when spring comes they roar back again.
I shut my eyes and all the world drops dead.
(I think I made you up inside my head.)



Canción de amor de la joven loca
Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de Satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).
Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).
Sylvia Plath

Juan Ramón Jiménez - Yo no volveré

Yo no volveré


Yo no volveré. Y la noche
tibia, serena y callada,
dormirá el mundo, a los rayos
de su luna solitaria.
Mi cuerpo no estará allí,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca,
preguntando por mi alma.
No sé si habrá quien me aguarde
de mi doble ausencia larga,
o quien bese mi recuerdo,
entre caricias y lágrimas.
Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y esperanzas,
y amor en las avenidas,
a la sombra de las ramas.
Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
pensativo, en mi ventana.

Juan Ramón Jiménez

Byung-Chul Han filòsof coreà

Byung-Chul Han - Die Austreibung des Anderen: Gesellschaft, Wahrnehmung und Kommunikation heute (La expulsión de lo distinto), 2016 (Alemania)


La frase constituye la oración de apertura de toda la obra de Han.
Para entender, primero hay que descifrar qué significa ese "Otro" y por qué su desaparición es una de las mayores crisis de nuestra época.
¿Quién es el "Otro"? | En filosofía, el Otro (la alteridad) no es simplemente "otra persona". El Otro es lo que es radicalmente diferente a mí; aquello que no puedo controlar, predecir, ni moldear a mi antojo. El Otro me cuestiona, me desafía, me impone límites y, a veces, me resulta incómodo o doloroso. Sin embargo, para Han, ese encuentro con lo que es genuinamente distinto es lo único que nos permite madurar, amar de verdad y tener una experiencia real del mundo.
¿Por qué "se ha ido" o "ha terminado"? | Han argumenta que el capitalismo tardío y el mundo digital han creado un entorno que expulsa activamente la diferencia. Vivimos en lo que él llama "el terror de lo igual": Las redes sociales y los algoritmos: Nos encierran en burbujas de filtro donde solo vemos opiniones, gustos e ideas que se parecen a las nuestras. El algoritmo nos entrega lo que "nos gusta", eliminando cualquier fricción o confrontación con el que piensa distinto. La cultura del Like: Todo se ha vuelto transaccional, optimizado y pulido. Buscamos la aprobación constante y evitamos el conflicto. Al eliminar la negatividad del dolor o de la confrontación, también eliminamos la posibilidad de un encuentro real.
La consecuencia: El vacío del "mismo" | Cuando el Otro desaparece, nos quedamos atrapados en un bucle con nosotros mismos. Ya no viajamos para descubrir el mundo, sino para hacernos selfies y confirmar nuestra propia imagen. Ya no escuchamos al otro; solo buscamos el eco de nuestra propia voz.
La frase nos advierte que al diseñar un mundo hiperconectado, cómodo y libre de "molestias" o diferencias, hemos destruido la alteridad. Al terminar con la época del Otro, nos hemos quedado solos, atrapados en un espejo donde solo existe el "mismo".