"¿En qué oscuro rincón del tiempo que ya ha muerto
viven aún,
ardiendo, aquellos muslos?
Le dan luz todavía
a estos ojos tan viejos y engañados,
que ahora vuelven a ser el milagro que fueron:
deseo de una carne, y la alegría
de lo que no se niega.
La vida es el naufragio de una obstinada imagen
que ya nunca sabremos si existió,
pues sólo pertenece a un lugar extinguido".
Francisco Brines | La piedad del tiempo
Francisco Brines ocupa un lugar esencial en la poesía española contemporánea por haber convertido el paso del tiempo en el eje de una obra profundamente reflexiva e intimista. Integrante de la Generación del 50, su escritura se apartó de la poesía social dominante para explorar cuestiones universales como la memoria, la fugacidad de la vida, el deseo y la conciencia de la pérdida. En sus versos, la experiencia personal se transforma en una meditación serena sobre la condición humana.
Influido por la sensibilidad poética de Luis Cernuda, Brines desarrolló un lenguaje elegante, transparente y de gran intensidad emocional, donde el recuerdo de la infancia, la plenitud de la juventud y la aceptación de la vejez dialogan constantemente. Obras como El otoño de las rosas, considerada una de las cimas de la poesía española del siglo XX, reflejan esa búsqueda de belleza frente al inevitable transcurrir del tiempo, convirtiendo la memoria en un espacio de resistencia y revelación.
Su trayectoria fue reconocida con algunos de los galardones más importantes de las letras hispánicas, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes. El legado de Francisco Brines permanece como una invitación a contemplar la existencia con lucidez, sensibilidad y una profunda confianza en el poder perdurable de la poesía.
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viernes, 17 de julio de 2026
Francisco Brines
The Work of Happiness - May Sarton
The Work of Happiness
EL TRABAJO DE LA FELICIDAD
Pensé en la felicidad, en cómo se teje a diario
con el silencio de la casa vacía
y en que no es súbita ni gratuita
sino una creación, como el crecimiento de un árbol.
Nadie lo ve, pero detrás de la corteza
crece otro círculo en anillos que se expanden.
Nadie oyó a la raíz cavar más hondo en lo oscuro,
pero por ese trabajo hacia adentro el árbol se eleva
y sus penachos brillan, y sus hojas destellan.
Así, la felicidad se teje con la paz de las horas
y hunde sus raíces en lo profundo de la casa sola:
en el rincón, el busto antiguo; los frescos pisos encerados,
blancas cortinas que ondulan suave y continuamente
cuando libre se mueve el viento silencioso por el cuarto;
una biblioteca, una mesa y la pared blanqueada—
esos son los dioses de la casa, queridos y familiares,
aquí el trabajo de la fe puede hacerse mejor
y el árbol que crece es musical y verde.
Porque ¿qué es la felicidad sino crecer en paz,
el sentido atemporal del tiempo cuando los muebles
pasaron toda una vida en el mismo lugar
y los viejos sueños, así como el viento al moverse, agitan
las hojas de la felicidad presente?
Nadie ha oído una mente ni escuchado un pensamiento
pero donde alguien vivió en introspección
el aire queda cargado de bendiciones, y bendice;
las ventanas miran a las montañas y las paredes son amables.
(Traducción: Sandra Toro)
— May Sarton
Falleció en York, Estados Unidos, el 16 de julio de 1995
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a May Sarton (1912–1995), seudónimo de Eleanore Marie Sarton, escritora estadounidense de origen belga. Está considerada una de las grandes figuras de la literatura de su país e incluso, por su influencia, se le ha llamado una “poeta de poetas”. Buena muestra de su estilo es este poema, donde propone una idea: la felicidad no es un golpe de suerte ni un instante de euforia, sino una obra lenta que se construye día a día. Aprovechamos para reivindicar a esta original autora, pese a que no sea fácil encontrar sus poemas traducidos al español. Sus novelas, en cambio, sí pueden leerse en nuestra lengua.
Mad Girl's Love Song - Sylvia Plath
Mad Girl's Love Song
I shut my eyes and all the world drops dead;
I lift my lids and all is born again.
(I think I made you up inside my head.)
The stars go waltzing out in blue and red,
And arbitrary blackness gallops in:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I dreamed that you bewitched me into bed
And sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)
God topples from the sky, hell's fires fade:
Exit seraphim and Satan's men:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I fancied you'd return the way you said,
But I grow old and I forget your name.
(I think I made you up inside my head.)
I should have loved a thunderbird instead;
At least when spring comes they roar back again.
I shut my eyes and all the world drops dead.
(I think I made you up inside my head.)
Canción de amor de la joven loca
Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de Satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).
Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).
Sylvia Plath
Juan Ramón Jiménez - Yo no volveré
Yo no volveré
Yo no volveré. Y la noche
tibia, serena y callada,
dormirá el mundo, a los rayos
de su luna solitaria.
Mi cuerpo no estará allí,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca,
preguntando por mi alma.
No sé si habrá quien me aguarde
de mi doble ausencia larga,
o quien bese mi recuerdo,
entre caricias y lágrimas.
Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y esperanzas,
y amor en las avenidas,
a la sombra de las ramas.
Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
pensativo, en mi ventana.
Juan Ramón Jiménez
Byung-Chul Han filòsof coreà
Byung-Chul Han - Die Austreibung des Anderen: Gesellschaft, Wahrnehmung und Kommunikation heute (La expulsión de lo distinto), 2016 (Alemania)
La frase constituye la oración de apertura de toda la obra de Han.
Para entender, primero hay que descifrar qué significa ese "Otro" y por qué su desaparición es una de las mayores crisis de nuestra época.
¿Quién es el "Otro"? | En filosofía, el Otro (la alteridad) no es simplemente "otra persona". El Otro es lo que es radicalmente diferente a mí; aquello que no puedo controlar, predecir, ni moldear a mi antojo. El Otro me cuestiona, me desafía, me impone límites y, a veces, me resulta incómodo o doloroso. Sin embargo, para Han, ese encuentro con lo que es genuinamente distinto es lo único que nos permite madurar, amar de verdad y tener una experiencia real del mundo.
¿Por qué "se ha ido" o "ha terminado"? | Han argumenta que el capitalismo tardío y el mundo digital han creado un entorno que expulsa activamente la diferencia. Vivimos en lo que él llama "el terror de lo igual": Las redes sociales y los algoritmos: Nos encierran en burbujas de filtro donde solo vemos opiniones, gustos e ideas que se parecen a las nuestras. El algoritmo nos entrega lo que "nos gusta", eliminando cualquier fricción o confrontación con el que piensa distinto. La cultura del Like: Todo se ha vuelto transaccional, optimizado y pulido. Buscamos la aprobación constante y evitamos el conflicto. Al eliminar la negatividad del dolor o de la confrontación, también eliminamos la posibilidad de un encuentro real.
La consecuencia: El vacío del "mismo" | Cuando el Otro desaparece, nos quedamos atrapados en un bucle con nosotros mismos. Ya no viajamos para descubrir el mundo, sino para hacernos selfies y confirmar nuestra propia imagen. Ya no escuchamos al otro; solo buscamos el eco de nuestra propia voz.
La frase nos advierte que al diseñar un mundo hiperconectado, cómodo y libre de "molestias" o diferencias, hemos destruido la alteridad. Al terminar con la época del Otro, nos hemos quedado solos, atrapados en un espejo donde solo existe el "mismo".
Rimbaud
Arthur Rimbaud no dejó de escribir porque se le acabaran las palabras. Dejó de escribir porque descubrió que la rebeldía era solo otro decorado del teatro burgués. Y prefirió la mugre del desierto antes que pasar la vida actuando de sí mismo.
El vacío que aparece cuando lográs lo que te propusiste.
No es tristeza.
Es algo peor.
La sospecha de que la cima que conquistaste es un cartón vacío.
Y que,
para sostenerte ahí arriba,
vas a tener que pasar el resto de tus días actuando
para un público que no te ve a vos,
espera a la expectativa que tienen de vos.
Cuando Arthur Rimbaud el poeta maldito, el niño pobre y prodigio llegó a París en 1871,
arrastraba la "preciosidad" salvaje de una mente que todavía creía en que la palabra
podía cambiar al mundo.
Un alma pura, un campesino cargado de visiones celestiales.
Pero
La entrada a esa libertad soñada
fue,
desde el primer segundo,
un lugar contaminado.
Y,
Esa introducción del prodigio a ese mundo tuvo un nombre y una inicial:
Paul Verlaine (V).
Verlaine, un poeta consagrado, burgués y atormentado por sus propios demonios,
vio en la belleza tosca e insolente de Arthur la encarnación de su propia liberación.
Lo invitó a su casa (con esposa e hijos), lo introdujo en los círculos bohemios y,
casi enseguida, lo arrastró a un torbellino de degradación.
La relación con V fue una guerra de desgaste psicológico y físico en la que la preciosa sensibilidad de Rimbaud fue sometida al veneno del alcohol,
los celos posesivos y la violencia doméstica.
El desenlace era lógico.
No podía terminar de otra manera.
Dos almas enfermas encerradas en pensiones mugrientas de Londres y Bruselas, porque V escapó con el niño prodigio y abandono a su familia por él...
viviendo de limosnas y reproches,
hasta que en julio de 1873, en un cuarto de hotel belga, Verlaine (ebrio y fuera de sí)
sacó un revólver y le disparó a Arthur en la muñeca.
Esa bala no solo rompió la carne de Rimbaud y llevo a V a enfrentar dos años de cárcel y dar una explicación por la orientación sexual,
destrozó la última ilusión que le quedaba al niño sobre las almas artísticas.
Descubrió que el amor de los poetas era tan miserable,
sucio y mezquino como el matrimonio burgués del que ambos huían.
El paraíso artificial de V estaba podrido desde un principio...
A los diecinueve años, con el cuerpo marcado por el dolor y el alma asqueada de la comedia humana,
Arthur comprendió que el único destino de la pureza en el mundo de los hombres era
ser devorada por el espectáculo.
Pero...
Para entender por qué Rimbaud mando todo al carajo tengo que explicar la bohemia parisina de 1871.
El mundillo literario de la época se vendía a sí mismo como el espacio de la libertad total.
Pero todo era una pose...
Se juntaban en salones a criticar a la burguesía,
a tomar y a discutir sobre el arte puro.
Pero Rimbaud,
que venía de la miseria rural, de una madre autoritaria,
de un padre que los dejó en la penuria, que era de Charleville
y
Sobrevivió al infierno con Verlaine,
vió el truco enseguida.
Vio que la rebeldía de los poetas de París tenía su propio decorado,
su protocolo y sus propias reglas de etiqueta.
Tenías que ser "maldito",
pero, claro, dentro de los límites que los editores y los críticos pudieran
digerir.
Tenías que insultar al poder,
pero
Al mismo tiempo, desesperado por ganar sus premios.
La rebeldía era de consumo.
Una fachada aprobada.
Al principio,
Rimbaud jugó el juego.
No se bañaba,
se llenaba el pelo de piojos para incomodar a los intelectuales,
robaba libros de las librerías y dormía en los bancos de las plazas.
Intentó llevar el personaje al límite para ver si había algo de verdad detrás de la perfomance.
Pero la respuesta del público fue incorporarlo.
Lo llamaron "el niño prodigio".
Lo convirtieron en una atracción de la temporada.
Su destrucción personal se volvió el entretenimiento para la burguesía
que él tanto odiaba.
Rimbaud descubrió que el sistema no te destruye prohibiéndote;
te destruye aplaudiéndote.
Te convierte en tu propio jefe. [1]
En sus famosas "Cartas del vidente" (1871), Rimbaud había teorizado que el poeta debía convertirse en un
"vidente" a través de un "largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos".
Suena poético en los manuales.
En la práctica?
Un proceso de auto-explotación mental.
Rimbaud no esperaba que la inspiración le cayera del cielo.
Se forzaba a no dormir, consumía hachís y alcohol barato hasta el delirio, y empujaba su mente hacia la alucinación para arrancar de ahí un par de versos nuevos.
Sometía su propio cerebro al mismo rendimiento implacable al que un capataz somete a un obrero en una fábrica donde te tapan las ventanas y te descuentan el tiempo para ir al baño.
Él era su propio patrón.
Y su exigencia era absoluta.
"Escribía silencios, noches. Anotaba lo inexpresable. Fijaba vértigos",
>>escribiría después en "Una temporada en el infierno".
Pero a los 19,
el cuerpo y la mente le pasaron factura.
El "desarreglo de los sentidos"
no lo liberó,
Lo dejó solo,
paranoico
y,
físicamente destruido en una granja familiar en las Ardenas, escribiendo su último libro mientras escuchaba el viento pegarle a unas ventanas de madera.
Se dio cuenta de que la literatura era otra forma de trabajo.
El "vidente" era solo un obrero de la palabra,
produciendo metáforas para un mercado que se las tragaba
Y no cambiaba nada el dolor del mundo.
Para salvar su cordura,
Rimbaud tuvo que matar al escritor. [2]
La segunda mitad de la vida de Rimbaud es la que incomoda a los profesores de literatura.
No hay poemas.
Hay facturas de compra, listas de precios, quejas por el clima y mapas geográficos.
Se instaló en Harar (Abisinia, la actual Etiopía). Vivía en una casa de barro y madera, rodeado de bolsas de café, armas, herramientas y pieles de animales.
Su vida dejó de ser de papel y tinta;
se volvió puramente física. Buscaba escapar de la máscara que le habían puesto y vivir en el plano físico, cambiar realmente algo con actos.
Caminaba kilómetros bajo el sol desértico liderando caravanas de camellos.
Comía mal, dormía en el suelo y se rodeaba de personas que no tenían la menor idea de qué era la poesía francesa
y a las que les importaba un carajo su nombre.
Para el ojo moderno, esa vida parece un fracaso o un exilio miserable.
Para Rimbaud, era el único lugar seguro.
En el desierto, la materia era limpia porque no pretendía significar nada más de lo que era.
El café era café. El oro era oro. El fusil era un trozo de hierro que disparaba, no una metáfora sobre la violencia.
Al despojar su vida de toda pretensión simbólica, Rimbaud se curó de la disonancia de tener que sostener una fachada que le daba asco.
Prefería la suciedad física ( arena en los ojos, sudor rancio, la enfermedad)
antes que la suciedad moral
de tener que sentarse en un café de París a fingir que sus palabras iban a cambiar el destino de la humanidad.[3]
Pero el precio de destruir tu propio personaje es que te quedás sin brújula.
Rimbaud pasó el resto de su vida escapando de algo.
Cuando estaba en África, escribía cartas desesperadas a su madre pidiéndole plata o herramientas, quejándose de la soledad.
Cuando volvía a Europa para curarse, no soportaba el frío,
la hipocresía
de la vida familiar ni la dureza de las ciudades, y volvía a armar las valijas.
No pertenecía a la burguesía que había abandonado, pero tampoco a la tierra salvaje que estaba viviendo en la carne.
No era un comerciante del todo (era demasiado honesto y tosco para los negocios), pero ya no era un poeta.
La libertad total de no tener etiquetas se convirtió en un vacío.
No hay nadie que le diga qué hacer, pero tampoco nadie que validara su existencia.
En 1891, una inflamación en la rodilla derecha (que resultó ser un osteosarcoma) lo obligó a cruzar el desierto en una camilla improvisada por sus sirvientes,
agonizando de dolor durante días.
Le amputaron la pierna en Marsella.
Murió a los treinta y siete años, delirando con volver a África,
creyendo que sus caravanas todavía lo estaban esperando.
Murió anónimo en un hospital mugroso de caridad,
mientras en París una nueva generación de poetas empezaba a adorar su nombre como a un dios ausente.
V como un último acto de amor se encargó de que su obra se leyera como lo que era, una obra maestra que cambiaría como se escribiría la poesía hasta hoy.
Rimbaud resulta insoportable porque expone la gran mentira de nuestra era:
la idea de que si lográs "hacer lo que querés" y convertir tu pasión en tu trabajo, vas a ser libre.
Pasamos la vida intentando construir una marca personal, una fachada pulida en las redes, un personaje que la gente aplauda y valide.
Nos autoexplotamos editando nuestra propia rebeldía, buscando ser los más "auténticos",
los más "creativos",
los más productivos de nuestro nicho.
Rimbaud mira desde su cabaña de barro en Etiopía y hace la única pregunta que importa:
¿Estás creando un camino propio, o una cárcel más estética dónde encerrar tu propio yo?
¿Hay un coraje de apagar la pantalla, quemar tu propia marca y dejar que tu nombre desaparezca para poder empezar a vivir de verdad?
la pregunta está la próxima vez que se ve la tentación de publicar
el
próximo
destello de genialidad.
……
Si llegaste hasta acá gracias por leer. Si te gusta mi trabajo me podés seguir. Correcciones bienvenidas.
Firma: La broma infinita 🙂
Notas
[1] La rebeldía como mercancía y la fachada goffmaniana: En la París de finales del siglo XIX, la figura del "poète maudit" (poeta maldito) ya estaba empezando a ser codificada por el mercado cultural.
Erving Goffman explica en "La presentación de la persona en la vida cotidiana" que el público no solo consume la obra, sino que exige que el actor mantenga el "decoro" de su rol incluso en la interacción informal.
El drama de Rimbaud es que se dio cuenta de que su "suciedad", sus insultos y su desprecio por las normas eran leídos por la élite cultural como la "performance" esperada de un adolescente rebelde.
Al volverse predecible, su transgresión perdió su potencia política y se convirtió en una atracción turística de los cafés de Saint-Germain-des-Prés. Su huida fue un intento de preservar su "región posterior" de la colonización del espectáculo.
El desenlace violento de su relación con Verlaine (V) en Bruselas funciona como el catalizador físico de esta ruptura: cuando el "backstage" (el detrás de escena) de la transgresión bohemia se tiñe con el plomo real de un revólver,
la ficción poética se rompe ante la brutalidad del hecho concreto.
.....
[2] La autoexplotación cognitiva y la "sociedad del cansancio": El método rimbaudiano de creación (el desarreglo sistemático de los sentidos) es un antecedente de lo que Byung-Chul Han describe como el imperativo de rendimiento.
Rimbaud no escribía por placer; escribía bajo la presión de un mandato absoluto de trascendencia que él mismo se había impuesto. La depresión, el agotamiento físico y la crisis existencial que relata en "Una temporada en el infierno" no son más que el "burnout" de un sujeto que llevó el "poder hacer" hasta las últimas consecuencias biológicas.
Cuando escribe "soy un esclavo de mi bautismo",
Rimbaud reconoce que la exigencia de ser un creador genial es otra forma de servidumbre,
quizás
la más dolorosa de todas porque no tiene un opresor externo al que culpar.
.......
[3] La disolución de las estructuras y la liquidez de la identidad: Zygmunt Bauman propone que la modernidad líquida despoja al individuo de los andamiajes sólidos (patria, clase, profesión) que antes definían su lugar en el mundo.
Rimbaud es el sujeto líquido por excelencia: se cambió de nombre, aprendió media docena de idiomas, cruzó fronteras a pie, trabajó de todo y no echó raíces en ningún lado.
Su vida en Harar representa el intento desesperado de encontrar un suelo firme en la materia bruta (el comercio, la geografía, el cuerpo) para escapar de la volatilidad simbólica de la cultura europea.
La paradoja?
esa libertad absoluta de no ser nadie terminó convirtiéndose en una condena de aislamiento y desarraigo que lo persiguió hasta la tumba.
......
Fuentes
Bauman, Z. (2000). "Modernidad líquida". Fondo de Cultura Económica, 2003.
Goffman, E. (1956). "La presentación de la persona en la vida cotidiana". Amorrortu, 2001.
Han, B. C. (2010). "La sociedad del cansancio". Herder Editorial, 2012.
Rimbaud, A. (1873). "Una temporada en el infierno". (Edición bilingüe, traducción de distintos autores).
Starkie, E. (1947). "Arthur Rimbaud". Faber and Faber. (Una de las biografías más crudas y detalladas sobre el periodo de Rimbaud en África, alejada del romanticismo literario).
....
La broma infinita: el vacío del éxito. Capitulo 1.
.....
Seguís leyendo, imagino...
Hay algo jodido en escribir sobre la renuncia de Rimbaud desde un teléfono, mientras uno intenta pulir el estilo para que el texto tenga "alcance" en una plataforma de divulgación.
Rimbaud decidió que la literatura no servía para nada y se fue a traficar armas.
Nosotros usamos su silencio de diecisiete años para escribir ensayos estéticos que generen interacciones.
Él prefirió que su pierna se pudriera antes que volver a escribir una sola línea de poesía.
No hay salida limpia de esta trampa.
Pero al menos, al dejar constancia de la mugre y del sudor que Rimbaud prefirió por encima del aplauso,
uno siente que respeta su memoria de la única manera posible:
desconfiando de la misma farsa que él decidió quemar.
Roberto Bolaño - Los perros románticos
"Te regalaré un abismo (dijo ella)
pero de tan sutil manera que solo lo percibirás
cuando hayan pasado muchos años
y estés lejos de México y de mí.
Cuando más lo necesites lo descubrirás
y ese no será
el final feliz
pero si un instante de vacío y de felicidad
y tal vez entonces te acuerdes de mí
aunque no mucho".
Roberto Bolaño - Los perros románticos