Tsundoku (積ん読?) es un término japonés que se refiere al hábito muy arraigado en ciertas personas, relacionado con la bibliomanía, se trata de la adquisición de todo tipo de materiales de lectura, pero dejando que se amontonen en la vivienda sin leerlos.[1][2][3][4] También se utiliza para referirse a los libros listos para una lectura posterior cuando están en una estantería.
Este término del argot japonés se originó en la Era Meiji (1868-1912) y se lo puede encontrar impreso por lo menos desde 1879. Proviene de la unión de los términos tsunde oku (積んでおく?), que significa apilar cosas y dejarlas ahí para más tarde, y dokusho (読書?), que significa leer libros. En su grafía actual, la palabra combina los caracteres o kanji de "apilar" (積) y "leer" (読).[2][3]
Con todo, el concepto, si bien sin un término concreto, existe más allá de la cultura japonesa, por ejemplo, el editor y escritor estadounidense Edward Newton escribió: «Incluso cuando la lectura es imposible, la presencia de libros adquiridos produce tal éxtasis que anima a la compra de más libros, lo que representa un afán del alma de infinito... apreciamos los libros incluso si no son leídos, su mera presencia emana confort, su fácil acceso, la tranquilidad».[
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