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sábado, 29 de agosto de 2026

Aranau Pons - Llum de ganivet

El tall del ganivet s’enfonsa en la lletra com cap altra forma d’expressió escrita no és capaç de fer. La punció permet d’anar fins al cor de la cosa. És ben bé així que els poemes d’aquest cicle han estat escrits. Els trossos que en surten es tornen a compondre al voltant d’una segona reflexió, més distant. El que llegim no són sinó els fragments d’un món que ja s’havia presentat trencat o a punt de fractura. Les paraules retallades prenen una significació inesperada. Una llum s’allibera intempestiva en l’acte de tallar i de separar. Així doncs, el ganivet no dissecciona només les associacions còmplices, també esquinça, sense gaire miraments, tots els vincles suspectes.

Les paraules - Kafa

Wie viel Worte in dem Buche stehn!


Wie viel Worte in dem Buche stehn! Erinnern sollen sie! Als ob Worte erinnern könnten!
Denn Worte sind schlechte Bergsteiger und schlechte Bergmänner. Sie holen nicht die Schätze von den Bergeshöhn und nicht die von den Bergestiefen.


Aber es gibt ein lebendiges Gedenken das über alles Erinnerungswerte sanft hinfuhr wie mit kosender Hand. Und wenn aus dieser Asche die Lohe aufsteigt, glühend und heiß, gewaltig und stark und Du hineinstarrst, wie vom magischen Zauber gebannt, dann-------


Aber in dieses keusche Gedenken, da kann man sich nicht hineinschreiben mit ungeschickter Hand und grobem Handwerkszeug, das kann man nur in diese weißen, anspruchslosen Blätter. Das that ich am 4. September 1900


Franz Kafka




¡Cuántas palabras hay en el libro!


¡Cuántas palabras hay en el libro! ¡Deberían traernos recuerdos! ¡Como si las palabras pudieran traernos recuerdos!


Pues las palabras son malos montañeros y malos mineros. No recogen los tesoros de las cumbres ni los de las profundidades de las montañas. Pero hay un recuerdo vivo que recorría suavemente todo lo digno de recordarse como con una mano acariciante. Y cuando de esas cenizas se alza la llamarada, ardiente e incandescente, fuerte y poderosa, y tú la miras fijamente, como bajo un conjuro mágico…
 

Pero en ese recuerdo casto no puede uno inscribirse con mano torpe y herramientas burdas, eso sólo puede hacerse en estas hojas blancas, contentadizas. Es lo que hice el 4 de septiembre de 1900.
Franz Kafka