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sábado, 25 de julio de 2026

Emil Cioran

"Después de ciertas experiencias deberíamos cambiar de nombre, puesto que ya no somos el mismo".
Emil Cioran  - Del inconveniente de haber nacido

¿Y si la verdadera libertad consistiera en alejarnos de nosotros mismos? Emil Cioran respondió a esa incómoda pregunta con una idea tan sencilla como perturbadora: solo somos libres cuando dejamos de identificarnos por completo con la imagen que hemos construido de nosotros. En una época obsesionada con la autenticidad y la autoafirmación, su pensamiento propone el camino inverso: desconfiar del ego, mirar la propia vida con distancia y aceptar que toda identidad es provisional. Para el filósofo rumano, el yo puede convertirse en una cárcel hecha de certezas, expectativas y recuerdos. La libertad no consiste entonces en reafirmarse, sino en aprender a desprenderse. Esa lucidez tiene un precio: despojarse de las ilusiones que sostienen nuestra biografía. Sin embargo, también ofrece una inesperada serenidad. Quizá solo cuando dejamos de tomarnos como una verdad definitiva descubrimos que la existencia es más amplia que el personaje que creemos ser.


"La civilización nos enseña cómo apoderarnos de las cosas, cuando debería iniciarnos en el arte de despojarnos de ellas, pues no hay libertad ni "verdadera vida" si no se aprende a renunciar. Me apodero de un objeto, me considero su dueño, y, de hecho, sólo soy su esclavo, como también soy esclavo del instrumento que fabrico y manejo. No hay nueva adquisición que no signifique una cadena más, ni hay factor de poder que no sea causante de debilidad. Hasta nuestros dones contribuyen a encadenarnos; el espíritu que se eleva por encima de los demás es menos libre: confinado en sus facultades y en sus ambiciones, prisionero de sus talentos, los cultiva a sus expensas, los hace valer a costa de su salvación. Nadie se libera si se obliga a ser alguien o algo".
Emil Cioran  - La caída en el tiempo

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