J. W. Goethe - Maximen und Reflexionen (Máximas y reflexiones), edición de Max Hecker, 1907.
"Sin embargo, cada uno oye lo que entiende."
Esta máxima explica por qué dos personas pueden escuchar exactamente las mismas palabras y salir con conclusiones opuestas. Nuestros prejuicios, educación y experiencias previas actúan como un filtro: solo captamos aquello para lo que nuestro cerebro ya tiene un "gancho" conceptual. Si quieres ser entendido, no basta con hablar claro; el otro necesita estar preparado para oírte.
No oímos la realidad objetiva, sino el eco de lo que ya sabemos, creemos o tememos. La verdadera comunicación no depende solo de quien habla, sino de la capacidad interior de quien escucha. En el fondo, cuando alguien nos habla, siempre estamos dialogando con nosotros mismos.
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